Es una llama que danza con el viento;
un fuego que con su color y su brillo
reta a el de las estrellas en el
firmamento.
Una tierra cubierta por el blanco de
las nieves,
nieve hecha de los mas bonitos y
delicados copos,
y a su vez, el suelo cubierto de cielo,
un cielo estrellado, pero no mas bonito
que sus ojos,
no mas bonito que su cabello rojo.
Y todo ello le grita y reta a un pulso
a la grandiosa belleza de nuestro
mundo,
a como la plasmo en estos versos
y a nuestro maravilloso y portentoso
universo.
Ella, cuyo nombre me recuerda
a las cristalinas aguas del mar,
a la lluvia que cae del cielo
que al tocar mi corazon
se hace hielo,
es a quien dedico estas palabras
que salen del agujero de mi pecho,
que con cada caricia
me hacerca el deshielo
y que cada palabra hecha verso
y cada verso hecho sentimiento
me hacerco a un florecimiento
en el que mislabios le articulan
un te quiero.
