Dejo el regalo en mis manos, me miro a los ojos
y una enorme sonrisa se dibujo en su rostro.
Aumento el latir en mi pecho e invadió el sonrojo.
Así, con unas gracias y un adiós comenzó mi trastorno.
Tras un rato deambulando por las calles,
con aun clavada su murada en mi retina,
empezó a invadirme una curiosidad
que a mi todo mi cuerpo estremecía.
¿¡ Que secreto guardaría aquella mirada?!
¿¡Que misterio ocultaría tan inocente risa?¡
¿ Sería alguna cabeza aplastada
O tal vez una sabrosa chocolatina?
El plan del caramelo pintaba muy bien,
pues podía sentir una caja cuadrada
tras aquel delgado papel.
La noche se hacia mas lúgrube
y la curiosidad, obsesión.
O abría pronto ese regalo
u obtendría una muerte precoz.
Destroce el envoltorio como una fiera.
Esperando asayar aquel manjar lleno de amor
y par mi sorpresa aquello no era un manjar,
era algo que superaba realidad y ficción.
El recipiente era como la caja de Pandora.
Se escapaba algo tremendamente aterrador,
algo tan feo como la muerte.
De allí, salía mucho color.
Un manantial de vida,
un recipiente de calor,
que con tantas tonalidades
a mis ojos provocaba escozor.
¡Lápices de madera,
lápices de color!
Empalaría a cualquiera
provocándole un dolor atroz!
Trocitos de árboles que guardan la pintura.
Pedazos de madera que dan vida.
Fragmentos de ese algo que
ahora a mis dibujos los dejan que lo flipas.
Así una niña lleno de color
Lo que aquella noche estaba siendo para mi,
Una noche de penumbra y quietud
Se lleno de movimiento y dejo de ser gris.










